25 abr. 2013

Los cacereños dan una calurosa acogida a la patrona en su llegada a la ciudad

El nuncio del Papa recibió a la imagen en Fuente Concejo, que volvió a llenarse de público
La Virgen de la Montaña llegó ayer a Cáceres entre aplausos y vítores. «¡Viva esa cacereña bonita, viva la madre de Dios, vivan los cacereños», gritó el público desde Fuente Concejo, que volvió a convertirse en el punto más concurrido de la ciudad para dar la bienvenida a la patrona. La imagen lució el manto ofrecido por el pueblo el 12 de octubre de 1949 con motivo de la celebración de las bodas de plata de su coronación. Realizado en tisú de plata fina y bordado a mano con oro de alto relieve, lo lleva todos los años durante este desfile. El paso estaba decorado con flores blancas.

A las autoridades civiles, militares y religiosas que habitualmente brindan la bienvenida a la patrona en Fuente Concejo se ha sumado este año el nuncio del Papa en España, monseñor Renzo Fratini, que no pasó inadvertido entre los asistentes. El representante de la Santa Sede en nuestro país no ocultó su sorpresa por el fervor con el que los cacereños dan la bienvenida a la imagen. «Esto es impresionante. No lo he visto en ninguna parte, tampoco en Italia. Parece que toda la gente está unida en este momento. Es interesante que la religión sea un elemento de unidad para el pueblo», declaró a la prensa, al tiempo que admitió que es su primera visita a la ciudad. El año pasado estuvo en Coria. La última vez que un nuncio asistió a la bajada de la Virgen de la Montaña fue en el 2009. En aquella ocasión, el visitante fue su antecesor en el cargo, el actual cardenal Monteiro de Castro.

El buen tiempo ha acompañado en esta ocasión a la patrona de Cáceres, a diferencia de lo ocurrido el año pasado, cuando la lluvia obligó a recortar la procesión. Esta vez la talla partió a las seis de la tarde de su santuario arropada por el sol y temperaturas primaverales (la máxima en la ciudad fue de 22 grados, según la Agencia Estatal de Meteorología). Antes de iniciar el recorrido, la cofradía llevó a cabo un ritual: entregar las medallas a los nuevos hermanos titulares y a los veteranos. Siete integrantes han pasado este año a formar parte del grupo de 120 hermanos titulares que, divididos en cuatro turnos, son los encargados de cargar con la Virgen de la Montaña durante la procesión de bajada y subida.

Otros tres hermanos han cumplido los 65 años y, según marcan los estatutos de la cofradía, han pasado a formar parte del grupo de veteranos y, por tanto, este ha sido el primer año que no se han colocado bajo las andas de la patrona. A los 120 hermanos titulares se sumaron los aspirantes, que solo cargan cuando quedan vacantes entre los primeros. A este último grupo pertenecen las mujeres que, por tercer año consecutivo, han podido cargar en igualdad de condiciones que los hombres con la talla de la patrona.

El turno número dos, conocido como el grupo de los 'balillas' o 'la calderilla' por la estatura de sus integrantes -los más bajos-, ha sido este año el encargado de sacar a la Virgen del santuario. Y también el encargado de entrar con la patrona en la Concatedral de Santa María, templo al que este año retorna la imagen después de que las obras de restauración a las que ha sido sometido impidieran que el novenario de 2012 se celebrara aquí (se trasladó a la iglesia de Santo Domingo). La cofradía alterna cada año el turno encargado de sacar y entrar a la Virgen, dos de los momentos más emotivos del desfile. Pero hay, sin duda, muchos más. Como el tramo de procesión comprendido entre la ermita del Calvario y la del Amparo.

Tradicionalmente, en este trayecto los hermanos de carga ceden las andas de la Virgen al pueblo. Y, hasta la última reforma de los estatutos de la cofradía, ha sido el único momento del itinerario en el que las mujeres podían llevar sobre sus hombros a la patrona de Cáceres. Es en este momento del descenso cuando, desde la distancia, la Virgen se vuelve hacia el Hospital San Pedro de Alcántara y hacia el centro penitenciario. Un gesto que la hermandad tiene hacia los enfermos y hacia los presos respectivamente.

Al llegar a la ermita del Amparo, la hermandad titular del templo obsequió a la Virgen con un ramo de flores que entregó la directiva de la cofradía de Jesús Condenado. Y en Fuente Concejo se produjo otra de las instantáneas del momento: la entrega del bastón de mando por parte de la alcaldesa, Elena Nevado, a la Virgen, que se convierte simbólicamente desde ese momento en alcaldesa de Cáceres hasta su regreso al santuario, previsto para el 5 de mayo. Nevado, que vivió su segunda bajada como regidora de la ciudad, volvió a lucir mantilla blanca.

Rafael Valiente, hermano de la cofradía, lleva 45 años protagonizando un mismo instante. Es el encargado de subirse a las andas de la Virgen para colocar el bastón que recibe de manos del alcalde o alcaldesa de turno. «Para mí es un honor», admite a sus 73 años. «Al primer alcalde que recogí el bastón fue a Alfonso Díaz de Bustamante».

Un grupo de niñas guiadoras, integrantes del grupo El Redoble, acompañaron a la Virgen desde San Marquino. Y al entrar en la calle Caleros, reconocida como hermana de honor de la cofradía por el cariño que sus vecinos brindan a la Virgen, sonaron los acordes de El Redoble. Y entonces, los hermanos de carga del turno cuatro mecieron a la patrona al compás de las notas musicales. De nuevo, volvieron a escucharse aplausos entre los asistentes.

El grupo alborada del Padre Giannis, las amas de casa, los scouts Sant-Yago, los cofrades del Nazareno y la Sagrada Cena (que sacó a la calle su paso infantil) y la tuna universitaria también brindaron su bienvenida a la patrona en diferentes puntos. Al llegar a la Plaza Mayor, a la altura de la calle General Ezponda, se produjo otro de los instantes señalados de la procesión. Es en este momento cuando las autoridades asistentes al desfile cargan con la imagen hasta las escalinatas del Ayuntamiento. En 2012 no hubo foto de políticos bajo las andas porque la lluvia obligó a recortar el desfile y se suprimió este tramo.
A continuación, se escucharon las palabras de la alcaldesa y el discurso del nuncio. Durante su intervención, el representante del Papa pidió por los enfermos: «dales la curación que ellos necesitan y, sobre todo, el consuelo de que, unidos a ti, su dolor contribuye para que crezca en otros el conocimiento de Dios que da la vida», dijo.

Elena Nevado pidió a la Virgen ayuda para afrontar el presente. «Te pido que sigas iluminándonos en momentos como los actuales, de cambios e incertidumbres. Para que las dudas se conviertan en certezas, para darnos la valentía, el sosiego y el tino necesario que nos permita resolver los muchos problemas que nos ha tocado afrontar. Para transformar las dificultades en fortalezas y los defectos en virtud», subrayó. «Estamos aquí por un sentimiento que impregna a la ciudad, a nuestro sentir como cacereños, que no tiene explicación científica, sino que solo se puede entender desde el corazón, desde lo más hondo de nuestro ser», añadió.

Cerca de la medianoche, la Virgen llegó a la Concatedral de Santa María, donde permanecerá durante once días. Una vez cerradas las puertas del templo, comenzó el trabajo para la camarera de la talla, Pilar Murillo, encargada de cambiar el manto. También para las damas de ornato, responsables de la decoración floral. Y para los hermanos de la cofradía encargados de colocar las andas de la Virgen en el altar mayor de la Concatedral, sobre una plataforma hidráulica que permite que la patrona esté situada a una altura que hace posible que sea visible desde cualquier punto de la iglesia.

Desde 1641
La historia de la bajada de la Virgen de la Montaña se remonta al año 1641. Hace, por tanto, 372 años. Una sequía motivó el descenso de la talla a la ciudad, según recoge Miguel Ángel Orti Belmonte en el libro 'Historia del culto y del santuario de Nuestra Señora de la Montaña'. «Consta documentalmente que la bajada fue el 3 de mayo de 1641, que las rogativas por la sequía fueron oídas y que los labradores le donaron 28 fanegas de trigo por la benéfica lluvia que cayó sobre los campos».
Este 2013 ha sido lluvioso. La Virgen no ha traído agua. Pero aguardará durante los próximos once días las peticiones de los cacereños, que ayer acudieron de forma multitudinaria a su encuentro. Tanto, que hasta el nuncio del Papa se sorprendió por esta respuesta popular.
25.04.13 - 00:14 -

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