27 abr. 2013

La patrona recibe una visita histórica

La Virgen de la Montaña recibió ayer, durante la segunda jornada del novenario, una visita histórica. La Guardia Real, que durante esta semana está realizando diferentes exhibiciones en la provincia, se acercó por primera vez hasta la Concatedral de Santa María para participar en la misa de las cinco y media de la tarde y hacer una ofrenda a la imagen. El coronel jefe de la Guardia Real, Ramón Álvarez de Toledo Álvarez de Builla, fue el encargado de entregar a la patrona el obsequio: un ros. Se trata del gorro del uniforme de gala, todo un símbolo para los integrantes de esta unidad militar, dedicada a prestar servicio al Rey.
 El mayordomo de la cofradía, Joaquín Floriano, agradeció la presencia de la Guardia Real y aseguró que el ros estará a partir de hoy en el camarín del santuario de la Virgen de la Montaña, el lugar donde permanece la talla durante el resto del año. La hermandad, además, correspondió al coronel jefe con la entrega de una medalla de la cofradía, que pasará a estar en la capilla del Cristo de los Alabarderos, situada en el cuartel que hay en el Pardo. 
Floriano también recordó que la relación de la Virgen y el ejército es estrecha, ya que la cofradía nombró en 2009 al Cimov (actual Cefot) hermano de honor de la patrona de Cáceres. La misa contó con la asistencia, además, del teniente general jefe del Cuarto Militar, Antonio de la Corte García, a quien el obispo de la Diócesis, Francisco Cerro, entregó varios ejemplares sobre Coria-Cáceres y San Pedro de Alcántara. El prelado cacereño fue el encargado de oficiar una ceremonia en la que compartió altar con el capellán de la Guardia Real, Ángel Díaz Bustos. Ya se conocían. «Fuimos compañeros en Valladolid», destacó Cerro Chaves, quien además desgranó su relación con el ejército. «Tuve la suerte de hacer la mili. Juré bandera en Rabasa, Alicante. Y después estuve de capellán en un hospital militar», relató. De esta etapa, el obispo Cerro recuerda, sobre todo, el valor del compañerismo, según confesó a los asistentes, entre los que se encontraba la alcaldesa cacereña, Elena Nevado. Cambio de rutas Durante la celebración, la patrona estuvo custodiada en el altar por varios guardias, que sostenían los estandartes de sus respectivas compañías. Y, junto a la puerta que da acceso al museo de la Concatedral, la unidad de música de la Guardia Real se encargó de interpretar varios temas, entre ellos el himno nacional. Precisamente, la presencia de la Guardia Real obliga hoy a introducir algunas cambios en las rutas de llegada hasta la Concatedral con motivo de la parada militar que habrá en la Plaza Mayor. Así, la policía local recomienda ir desde San Juan por la Plaza de las Piñuelas, Adarve y Santa María. La otra ruta aconsejada es por la calle Moré, Santo Domingo, Santi Spíritu, Plazuela del Socorro y Santa María. Todos los que ayer pasaron por Santa María pudieron comprobar que la Virgen lució el manto número 109, confeccionado en seda natural, estampado en colores y rematado con puntilla y mantilla dorada. Carmen López Montenegro de Oriol lo donó en el año 2001. Está previsto que hoy, sábado, cante el coro de la parroquia de Fátima (a las 20.00 horas) y el Coro Rociero de Cáceres (a las 22.00 horas). «No sé si todos los cacereños son católicos. Pero todos son devotos de la Virgen de la Montaña, incluso las personas de otras religiones», aseguró el prelado en referencia a la cantidad de personas que se acercan hasta la Concatedral estos días. En las inmediaciones del templo, la actividad tampoco se detiene. La repostera Ricarda Martín, conocida por vender coquillos durante décadas en la romería de San Blas, ya ha instalado su puesto junto al Arco de la Estrella. Y los Hermanos de la Cruz Blanca se situaron junto a una de las puertas de acceso a Santa María para ofrecer ceniceros decorativos.

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