28 abr. 2011

¡ENHORABUENA Y BIENVENIDAS SEÑORAS!

Enhorabuena y bienvenidas, a las 9 Señoras de este mes de Abril, la Cacereña Bonita, portada a hombros por las 8 primeras HERMANAS de carga de nuestra Cofradia.
¡ENHORABUENA Y BIENVENIDAS SEÑORAS!





La 'cacereña bonita' cumplió ayer con la tradición rompiéndola: por primera vez ocho mujeres pudieron cargarla a hombros en su popular y emotivo descenso del santuario a la ciudad. Ellas, las hermanas de la cofradía que protagonizaron este simbólico e histórico logro por la igualdad, trataron de pasar inadvertidas, pero los objetivos de las cámaras apenas dejaron de enfocarlas.


A las cinco y media de la tarde, cuando comenzaban a configurarse los turnos de carga por alturas y comprobar el número de hermanos con los que se contaba, las mujeres ya sabían que era muy probable que su lucha se viera recompensada. La ausencia de hermanos titulares en los turnos permitió que ellas, que figuraban como suplentes, pudieran ocupar su lugar. Todas tenían los nervios a flor de piel los minutos previos al inicio de la procesión.

Guadalupe Martín y Belén García se convirtieron por azar en las dos primeras hermanas de la cofradía que cargan a la Virgen. Ambas formaron parte del turno que sacó la talla del santuario unos minutos después de las seis y cuarto de la tarde. Guadalupe, que pertenece a la hermandad desde que nació, nunca se había imaginado que ese momento pudiera llegar algún día. «Cargo en el Nazareno y la Sagrada Cena, pero la patrona es otra cosa...».

En el primer relevo, el siguiente turno contó con otras dos hermanas: Pilar Garzo y Sandra García. A las que uno de los compañeros, Ángel Jiménez, recibió con un efusivo: «¡Enhorabuena y bienvenidas, señoras!». Minutos después explicaría dicho saludo: «Ellas y yo íbamos juntos delante cuando éramos niños, pero después yo pude cargar y ellas no, así que me alegro mucho por ellas».

Lágrimas de los Paniagua

Y en el segundo relevo, después de la curva peligrosa, al nuevo turno de carga se incorporaron las otras cuatro hermanas, entre ellas la joven Nazaret Paniagua, quien iniciara esta batalla por la igualdad de sexos en el seno de la hermandad.

Ella y su madre, que también cargó en el mismo turno junto a Gema Manzano y María del Carmen Floriano, aguantaron las lágrimas que asomaron a sus ojos al hacerse con las andas. Pero fue soltarlas, avanzar unos pasos, encontrarse con su padre y marido, en el caso de la madre, abrazarse a él y dejarlas caer sobre el rostro. «Yo sabía que un día u otro este momento iba a llegar», dijo emocionada.

En el transcurso del recorrido, en el que el sol fue también protagonista, les volvería a tocar cargar junto a sus compañeros en diferentes tramos, pero esos primeros metros ya habían hecho historia. Al alcanzar la ermita del Calvario, grupos de cacereños, principalmente mujeres, sustituyeron a los cofrades para transportar a la Virgen. Es el tramo del pueblo, que se detiene para mirar a los enfermos del hospital y terminar en la ermita del Amparo, donde se le dedican oraciones y ofrendas florales.

En San Marquino, 16 niñas vestidas de serranas y dos guiadores, componentes todos de la escuela infantil de El Redoble, guiaron la comitiva hasta Fuente Concejo, el límite simbólico de la ciudad, al que llegó con algo más de diez minutos de retraso sobre el horario previsto. Allí ya se arremolinaban la alcadesa y otras autoridades, además de cientos de cacereños, para recibir a la patrona y entregarle el bastón de mando de Cáceres que la convierte en 'alcaldesa' de la ciudad durante su estancia en ella.

El desfile continuó hacia la engalanada calle Caleros y la nueva plaza Mayor, donde le dieron la bienvenida los vivas, cánticos y rezos de una multitud, los mismos que le acompañaron durante sus más de cinco horas de 'viaje' para dormir doce días en la ciudad.

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