19 abr. 2016

LA FIESTA DE LOS PATRONOS / COMIENZA EL NOVENARIO La tuna y la banda del Humilladero rinden este año su especial homenaje a la patrona de Cáceres

Cáceres ya está casi a punto para recibir a Nuestra Señora la Santísima Virgen de la Montaña, patrona de la ciudad, con motivo de la celebración de un novenario que este año será más que especial porque la cosa va de aniversarios. La cofradía trabaja incansablemente para que mañana miércoles, a las 17.30 horas, todo esté listo para la salida del santuario de la imagen y su llegada a Fuente Concejo, prevista a las 19.30.

La procesión tendrá esta vez dos paradas muy especiales. La primera será en las Cuatro Esquinas, donde es habitual que la tuna le cante Cacereña salerosa ; en esta ocasión también lo hará, pero con un repertorio muy especial al cumplirse 25 años desde que la tuna dedicara por vez primera sus personales plegarias a la talla.

La segunda parada será en la plaza. Allí, la banda de cornetas y tambores de la Cofradía del Humilladero le dedicará tres marchas al cumplirse el treinta aniversario de su fundación. La banda interpreterá la primera composición en el momento en que la corporación municipal deja de cargar a la Virgen, y las otras dos cuando la patrona enfila por la parte antigua hacia Santa María.

Pero el trabajo de la cofradía comenzará a primera hora de la tarde con los preparativos de la procesión. La Virgen de la Montaña, una talla de estilo sevillano realizada en madera de nogal policromada por artista desconocido entre los años 1620 y 1626 y a la que los cacereños rinden culto desde el siglo XVI, bajó por vez primera a la capital el 3 de mayo de 1641 ante las peticiones del vecindario en un año de grandes sequías. Mañana lo hará portando, como es tradicional, la corona de diario, ya que las de las campanitas está pendiente aún de una restauración. La de diario es una corona llena de majestuosidad, circular de plata dorada, elaborada con las joyas que sobraron de la comunmente denominada 'Corona buena', fabricada en 1924 por el prestigioso joyero madrileño Félix Granda, de cruces de rubíes, oro, brillantes, zafiros y esmeraldas, cuajada de diamantes por la que se pagaron 150.000 pesetas.

EL MANTO Igualmente, vestirá el manto que le regaló la ciudad para las bodas de plata de la coronación canónica en 1949, una prenda magnífica de estilo renacimiento, hecha de tisú de plata fina con oro fino de alto relieve.

Como marca la tradición, antes de la procesión los cofrades y miembros de la junta de gobierno de la Real Cofradía comerán en el restaurante del santuario los huevos fritos con patatas y chorizo. Poco después, en torno a las cinco de la tarde, el hermano mayor organizará los turnos de carga con el reparto de planillos. El total de hermanos aspirantes son este año 80, a nueve de ellos se les impondrá la medalla de aspirantes a hermanos de carga activos. Luego, en presencia del capellán de la cofradía, Florentino Muñoz, se rezará la Salve.

Junto al templete quedarán entonces dispuestos los 4 turnos de 30 hermanos que conforman los 120 que cargan a la Virgen. En esta ocasión, del santuario la sacará el primer turno. La patrona saldrá sobre sus andas de plata adquiridas en los años 60 en un taller sevillano. La procesión de bajada iniciará su camino encabezada por el estandarte de la cofradía, de raso, con un medallón de plata en el centro que reproduce en oro la imagen de la Virgen. Más de 60 niños acompañarán a la Virgen, que igual que el resto de los hermanos visten con túnica azul cielo, capelina, guantes y cinturón blancos, y zapato negro. También desfilan los niños guiadores de El Redoble.

El segundo turno llevará a la patrona hasta la Trocha. A partir de ahí los demás turnos la cargarán sucesivamente hasta llegar a las Tres Cruces, donde es el pueblo, sobre todo las mujeres, quienes portarán la talla. Ya en el Amparo, la cofradía titular de esa ermita le rendirá un homenaje y unos pasos más abajo los hermanos detendrán la talla mirando al hospital para pedir por los enfermos.

La procesión, a la que acudirán la alcaldesa y el presidente de la Junta, Fernández Vara, vivirá sus momentos culminantes a su llegada a Fuente Concejo y su entrada en la calle Caleros (es hermana de honor y hoy los vecinos ya la engalanan). Finalmente, antes de entrar en Santa María la banda municipal y el Coro Rociero le cantarán Triana de Esperanza .

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