15 abr. 2010

La Cofradía de la Virgen de la Montaña afronta una etapa histórica de apertura que culminará el 24 de junio con la aprobación de sus reglas internas


Promesa cumplida. La junta directiva de la cofradía de la Virgen de la Montaña liderada por Joaquín Floriano asumió el compromiso de tener listos los nuevos estatutos antes del novenario de 2010. El novenario comienza la semana que viene y la hermandad ya ha redactado las normas que regirán su funcionamiento interno. Están a disposición de los hermanos en la página web de la cofradía. A siete días de la procesión de bajada de la patrona, la cofradía afronta una etapa histórica de apertura y de renovación.



Entre los cambios que introducen los nuevos estatutos se encuentra uno de los aspectos más controvertidos que ha acompañado a la hermandad durante los últimos años: el papel de la mujer. Las nuevas reglas recogen en su artículo 23 la plena igualdad de derechos y deberes de los hermanos y hermanas «sin discriminación de clase alguna, por causa de sexo, condición social y económica o cualquier otra contraria al espíritu evangélico y legislación canónica». Es decir, las mujeres podrán llevar las andas de la patrona de Cáceres durante todo el recorrido de la procesión y no sólo durante unos metros. Hasta ahora, las hermanas sólo podían cargar a la Virgen en el tramo comprendido entre la ermita del Calvario y la del Amparo.



Floriano, mayordomo de la hermandad desde 2008, indica que la reforma de los estatutos -los actuales datan del año 1988- es un proyecto muy ambicioso que va mucho más allá de reconocer la igualdad de derechos entre hermanos y hermanas. También introduce otros aspectos novedosos que rompen con la tradición que hasta ahora ha acompañado a la cofradía. Por ejemplo, los futuros mayordomos no tendrán que ser obligatoriamente de Cáceres. Eso sí, deberán tener fijada su residencia en la ciudad desde hace, al menos, 20 años.


También hay novedades relacionadas con la antigüedad exigida para poder llevar a hombros a la patrona de Cáceres. Hasta ahora, los hermanos de carga debían acreditar una permanencia mínima en la cofradía de 12 años. Este periodo se recortará hasta los tres años con los nuevos estatutos.



La junta directiva presentó sus reglas renovadas el pasado 25 de marzo a los hermanos de carga en asamblea. Hasta el próximo 30 de mayo permanece abierto el periodo para la presentación de alegaciones. El 15 de junio, tras estudiar las enmiendas, la cofradía colgará en su página web los estatutos definitivos, que someterá a la aprobación de los integrantes de la cofradía el 24 de junio en el transcurso de una asamblea general extraordinaria.



Tras ser aprobada por los hermanos, la nueva normativa será remitida al Obispado. La institución eclesiástica tiene la última palabra sobre el futuro de la hermandad. Todo hace indicar que el obispo, Francisco Cerro Chaves, dará el visto bueno a los estatutos. El prelado ha defendido públicamente en varias ocasiones la igualdad de derechos entre hombres y mujeres en las cofradías de la Diócesis. Así las cosas, y si las previsiones se cumplen, las mujeres podrán participar con pleno derecho en la procesión de bajada del año 2011.



El cambio de estatutos contará, sin duda, con el respaldo de la familia de Nazaret Paniagua, la joven que en el año 2003 inició su particular batalla para lograr la igualdad de derechos de hombres y mujeres en la hermandad. Su causa fue arropada por la Plataforma por los Derechos Constitucionales, Democráticos y Eclesiásticos de las hermanas y hermanos de La Montaña, cuyo portavoz es Julián Paniagua, tío de Nazaret. Este movimiento promovió en el año 2006 la convocatoria de un referéndum para modificar los estatutos. Pero en aquel momento la propuesta no triunfó. Ahora, cuatro años después, la cofradía está inmersa en un proceso de cambios sin precedentes.

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