1 may. 2011

El Vestuario de la Virgen se amplía con un nuevo manto, el nº 123

Una cacereña de 70 años dona otro manto más a la patrona confeccionado por ella misma con la cola de su vestido de novia de hace 49 años



La colección de mantos de la Virgen de la Montaña se ha ampliado con uno más, y son ya 123. La cacereña Esperanza Collado, de 70 años, ha donado hace unos días el último: una prenda cosida a mano por ella misma con la cola del vestido de novia que lució en el altar hace 49 años. «Tengo devoción por la Virgen desde hace muchísimos años y me hacía mucha ilusión hacerle un manto», declaró ayer la autora del regalo a la patrona.
Se trata de un manto «sencillo», añadió, «pero hecho todo a mano con mucho amor y devoción». Al tejido blanco, Esperanza ha incorporado cenefas doradas para adornarlo y embellecerlo. La talla estrenó este manto el domingo de Resurrección, el pasado día 24 de abril, y lo lució durante tres días en el santuario, hasta la víspera de la bajada a la ciudad que se le vistió con el manto de la ciudad para la procesión del descenso a la concatedral. «Me gusta que la Virgen estrene los mantos nada más entregarlos porque a los donantes les hace mucha ilusión», explicó la camarera mayor encargada de vestirla, Pilar Murillo. «Me emocionó vérselo puesto», declaró en este sentido Esperanza Collado, que subió al santuario para ver vestida a la patrona con su traje de novia.
El vestidor de la Virgen está lleno de donaciones similares, bien de colectivos, como el Cimov, o bien de devotos particulares, la mayoría anónimos. Ese es el caso de el del torero que regaló el lució ayer la talla en Santa María, el número 53, realizado con un capote y confeccionado por las religiosas del santuario.
Con nombre y apellidos
Otros, sin embargo, tienen donantes con nombres y apellidos, como los que exhibirá la imagen durante este novenario, como el 105, que fue un obsequio de Eugenia Bravo y que vistió la Virgen el pasado jueves, o el número 8, un regalo de la marquesa de Camarena, Adela Carvajal y López Montenegro, que lució el viernes.
También los número 6, regalado por Josefa Colón y Sierra de Arce, y 10, de raso verde que ofreció Petra Fernández Trejo en 1902. Estos dos últimos podrán verse en los próximos días porque están entre los seleccionados por la camarera mayor para vestir a la imagen durante su estancia en la ciudad. «Elijo los mantos más vistosos y lucidos para estos días, tratando de no repetir los del año anterior», detalla Murillo. Después en el santuario, a lo largo del año, la Virgen viste de viernes a viernes uno de su colección.

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