9 jun. 2013

Queremos restaurar la pinacoteca del Santuario

«¡Felicidades, Joaquín!», le dice una vecina en la puerta de 'La Dehesa de Santa María', local situado en el polígono de Cabezarrubia, el barrio donde reside el mayordomo de la cofradía de la Virgen de la Montaña. «¿Y vas a estar otros cinco años en el cargo?», le pregunta desde el interior del establecimiento otro conocido mientras lee la noticia en el diario.

Joaquín Floriano Gómez (Cáceres, 1961) está exultante. El martes acabó el plazo de presentación de candidaturas para presidir la hermandad de la patrona. Solo él ha optado al cargo, que alcanzó por primera vez en el año 2008. En aquella ocasión tuvo otros tres contendientes. Casado y padres de tres hijos, es funcionario del Organismo Autónomo de Recaudación de la Diputación Provincial de Cáceres. Seguidor del Real Madrid -«No me cayó nunca bien Mou porque nunca me gustaron los extremistas»-, asegura ser buen conversador y muy amigo de sus amigos.

-Continuará cinco años más en el cargo. ¿Qué retos se ha marcado para esta nueva etapa?
-Terminar los proyectos que estaban pendientes y, si es menester, iniciar otros nuevos. El caso es seguir trabajando. -¿En qué acciones concretas? -Hay varias. Por un lado, tenemos que completar el expediente para conseguir la declaración de fiesta de interés turístico regional para el novenario. Otro de nuestros proyectos pendientes, y que quiero asumir personalmente, es la restauración de la pinacoteca del Santuario. Creemos que esas obras, cuya autoría es de Rafael Lucenqui, son lo suficientemente importantes para hacer una labor de restauración.

-¿Dónde están esas pinturas?
 -La pinacoteca está a la vista de todo el mundo porque está en el propio Santuario y adorna toda la cúpula y todas las paredes. Son lienzos encastrados. Es una de las colecciones más importantes del autor en Extremadura. La iluminación ha quemado estas pinturas y necesitan una restauración a fondo.

-Imagino que en la lista de tareas pendientes también aparece la apertura de la sala de mantos al turismo, ¿no?
-Sí. Lo que ocurre es que las condicones de seguridad nos dificultan poner en marcha esta iniciativa. Hay mantos muy valiosos. Vamos a estudiar la manera en la que podemos llevar este proyecto a la práctica. Otra de las cosas que haremos será adaptar nuestros estatutos al nuevo estatuto marco que ha sido publicado recientemente por el obispo diocesano.

-¿Qué cambios implicará esta adaptación? Son cambios de carácter interno.

-Cuando optó por primera vez al cargo hubo otros tres candidatos. Esta vez no se ha presentado nadie más. ¿Cómo valora este hecho?
-Por un lado, dentro de la más absoluta normalidad. Hasta ahora siempre se había respetado el segundo mandato del mayordomo. Y, por otro lado, lo valoro con muchísimo agradecimiento porque el hecho de que no se presente nadie también confirma que no se están haciendo las cosas tan mal como para que merezca que otros hermanos tomen la iniciativa de relevarnos de esa responsabilidad. Me siento muy agradecido a los hermanos por esa confianza que han depositado en mí. Yo voy a seguir igual: trabajar, trabajar y trabajar para la cofradía.

-Mantiene al núcleo duro de su junta directiva para este nuevo periodo.
-Van a acompañarme todos los que están y se van a incorporar algunos más al equipo. No se va a ir nadie porque todo el mundo está muy contento con el grupo y con la labor que se está desarrollando. Y todos tienen todavía mucho que aportar.
-¿Quiénes son las nuevas incorporaciones?
-Estoy hablando con ellos. Todavía es pronto para dar nombres. Pero quiero crear una vocalía de comunicación, donde se agilice la actualización de la página web, la comunicación con los hermanos, el uso de las nuevas tecnologías, la creación de un blog... La cofradía genera muchas noticias y ahora no tenemos esa proyección al exterior. Va a haber una persona que se va a encargar de esta parcela. Y también quiero reforzar el área de caridad y asistencia social.

-¿Qué balance hace de sus primeros cinco años de mandato?
-Serán los hermanos los que tengan que valorar aquellas cosas que se han hecho. Se ha trabajado en muchos frentes. La obra del Santuario ha sido la actuación estrella, pero ha habido muchas más. La catalogación del archivo histórico de la cofradía, que está a punto de acabar, también ha sido un puntal importante. Y después se llevará a cabo el escaneo de todos los documentos para tener una versión digital del archivo. Por otro lado, también se ha hecho un inventario fotografiado de todos los bienes de la cofradía.

-Y reformaron los estatutos, que permitieron que las mujeres pudieran cargar en igualdad de condiciones que los hombres con la imagen de la patrona.
-Lo considero como un hecho muy significativo. Pero también ha sido importante la apertura a la sociedad que ha protagonizado la cofradía durante este tiempo. El 14 de junio recibiremos en Madrid la medalla al mérito concedida por la Hermandad Nacional de Donantes de Sangre por la campaña de extracciones que organizamos durante el novenario. Y también han sido importantes las campañas de recogida de alimentos que hemos llevado a cabo. Mi balance es muy positivo, pero creo que no debo ser yo quien tiene que valorarlo.

-¿Cuál ha sido el mejor momento de su primer mandato?
-El día a día porque es una cofradía que te hace trabajar mucho pero que también te da muchas satisfacciones. Pero la inauguración de las obras del Santuario, en noviembre, fue un momento muy emotivo, puesto que fue el culmen de un trabajo que arrancó hace mucho tiempo. También ha sido muy emotivo el hecho de que hayan venido dos nuncios en cinco años a presidir la bajada de la Virgen en el primer y último año de mi mandato.
-¿Y el momento más duro?
-También es el día a día, cuando la gente habla sin saber y hace críticas destructivas sin pensar en todo lo que puede llegar a aportar. Aunque cada vez son menos, les pediría que todo el tiempo que dedican a hacer esas críticas destructivas, que no aportan nada, lo dedicaran a colaborar y presentar sus propias propuestas.

-¿Qué ha sido lo último que le ha pedido a la Virgen?
-Hablo con ella prácticamente casi todos los días. Para mí es una imagen viva y, como tal, la tengo presente como también tengo presentes a mis padres. Le pido, sobre todo, por mis hijos, para que les ayude en sus estudios y para que el esfuerzo que realizan día a día se vea recompensado.

-¿Cómo le gustaría ser recordado en la cofradía?
-Simplemente, me gustaría que dijeran: «cumplió con su obligación». Mi vanidad quedó totalmente culminada el día que el anterior mayordomo, el señor Larrazábal, me nombró pregonero de la Virgen. A partir de ese momento, mi vanidad está completa. Ni espero, ni necesito ningún otro reconocimiento más porque ni lo busco, ni lo quiero.

«El 14 de junio recibiremos en Madrid la medalla al mérito concedida por la Hermandad Nacional de Donantes de Sangre»

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