7 dic. 2009

Proyectos de restauración del Santuario de la Virgen



El santuario de La Montaña se someterá a una espectacular operación de cirugía por primera vez en su historia. Al menos esa es la intención de los miembros de la cofradía, que están elaborando un informe para evaluar el coste que supondría renovar integralmente el camarín, el lugar donde duerme la Virgen, porque las humedades lo han ido deteriorando.
El arqueólogo de la Junta de Extremadura ha realizado un documento en el que se especifican los daños materiales que es necesario solventar. A primera vista, según comentó el historiador de la cofradía, Francisco Acedo, conviene estudiar la estructura de la ermita para comprobar por qué se filtra el agua y consolidar la cúpula. Pero todavía falta decidir qué partes y pinturas del camarín se conservarán y cuáles no. Todo ello se arreglará por un arquitecto y un restaurador, cuyo trabajo también falta por presupuestar.
La cúpula se ha ido estropeando con el paso de los años. Las humedades han terminado por esconder las pinturas neoclásicas que la adornaban y las paredes y el suelo están agrietados. Sin embargo la cofradía no tiene fondos suficientes para renovar esta parte de la casa de la patrona de la ciudad, por lo que solicita la colaboración de las administraciones municipales y regionales: "gran parte de nuestro presupuesto se va en mantener el santuario. Nosotros no tenemos dinero suficiente para hacer frente a este arreglo", indicó el hermano Javier Acedo.
El camarín, construido en el siglo XVIII, está formado por dos capas. La inferior tiene una escalera de caracol y la superior está rematada en una cúpula de media naranja sobre cuatro pechinas y tejado a cuatro aguas.
El suelo de momento no supone un problema. La cofradía tiene guardadas entre 20 y 30 baldosas del siglo XVIII por si se estropea alguna: "el problema son las pinturas y las grietas que necesitan ser tratadas por un restaurador profesional", comentó el hermano, que estuvo acompañado por el ermitaño, Luis Antonio González.
La imagen de la Virgen tampoco se ha salvado. La luz que ilumina la hornacina de cristal en la que se expone a sus fieles ha deteriorado su rostro. De hecho, en las distancias cortas se observa cómo su cara y la del Niño presentan algunas quemaduras en la barbilla y en las mejillas. En 2003 la cofradía cambió estas bombillas por otras menos agresivas, sin embargo la cara de la patrona de Cáceres continúa algo estropeada.
Una vez que los arreglos se hagan realidad, el camarín se abrirá de nuevo al público. Actualmente los únicos que pueden acceder allí son los hermanos de la cofradía que quieran presentar a sus hijos.

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